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Jon Hamm quiere subvertir la idea del “hombre blanco hetero” en Hollywood

Hablamos con el actor sobre su personaje en la serie de Amazon Prime Video, y también de cómo quiere darle la vuelta a la imagen que le dio Don Draper.

‘Good Omens’ fue la primera novela que Jon Hamm leyó porque le apetecía, y no porque se lo mandaban en el colegio. Una elección que marcaría su interés por la literatura fantástica, crearía una adicción a las novelas de Neil Gaiman y, finalmente, cerraría el círculo participando en la adaptación televisiva de aquella novela que lo inició todo, escrita por Gaiman y Terry Pratchett en 1990. Pero su papel no sería el de héroe, si no el de jefe insoportable que se adora a sí mismo. Y lo cierto es que le daba exactamente igual: este proyecto de Amazon Prime Video era demasiado jugoso como para dejarlo escapar.

Por qué el actor de ‘Mad Men’ es perfecto para el papel del arcángel Gabriel nos lo explicaba el propio autor y showrunner de la serie en una entrevista con FOTOGRAMAS: buscaba a alguien “alto, imponente, guapo y que quisieses pegar en la cara”, y no había nadie más apto para ese papel que Hamm. Sobre todo porque el actor, que en los últimos años hemos visto en películas como ‘Baby Driver’, ‘La boda de mi mejor amiga’ o ‘Malos tiempos en el Royale’ (además de su próxima participación confirmada en la secuela de ‘Top Gun’), tiene claro que quiere darle la vuelta al papel que le dio la fama. No quiere ser un Don Draper que se tome tan en serio a sí mismo, sino un ejemplo de una nueva masculinidad que rechaza ser el héroe perfecto para convertirse en cambio en una versión más crítica y cómica del mismo.

Hablamos con Hamm a raíz de su participación en ‘Good Omens’, una serie que nos lleva a los albores del fin del mundo, donde un ángel y un demonio se rebelan contra sus respectivos bandos para evitar una gran guerra que podría destruir el mundo humano en el que han vivido durante siglos. Su personaje, el arcángel Gabriel, con camisa de cuello alto, sonrisa falsa y ojos violetas (inspirados en Elizabeth Taylor), se convertirá en ese jefe insoportable que todos (incluso el actor) hemos tenido alguna vez.

CONFIANZA CIEGA EN NEIL GAIMAN

A Hamm no le importaba en absoluto qué papel iba a interpretar cuando Neil Gaiman le propuso participar en la adaptación televisiva de ‘Good Omens’. Podría haber interpretado a un ángel aleatorio y seguiría sintiéndose el actor más afortunado de Hollywood. Y es que no hay duda de que es un verdadero fan. “He leído muchos libros y cómics de Gaiman, soy un gran fan de sus historias”, asegura emocionado, y nos cuenta cómo conoció al escritor en una fiesta en 2014, donde ambos se declararon fans mutuos. El comienzo de una bonita amistad. “Me escribió diciéndome que quería que formase parte del proyecto con un personaje que no aparece en la novela, pero que se iba a expandir en la serie, y literalmente respondí en cuestión de minutos con un “Sí”, sin más, pam, enviar”, cuenta. “Inmediatamente recibí un correo automático que decía que él no mira los emails, pero asegurando que nos pondríamos en contacto pronto”, continúa entre risas.

Hamm es un actor pasional, pero lo de la serie de Amazon fue todo un regalo caído del cielo. Nunca mejor dicho. “No me importa el dinero, solo trabajar con gente cuyo trabajo respeto y disfruto, porque esa es la mejor parte de esto que hacemos”, confiesa. Además, teniendo a uno de sus escritores preferidos como showrunner, entró al ruedo con total confianza. “Es un gran escritor, y se preocupa muchísimo por el material, obviamente por su relación por Terry [Pratchett], porque se convirtió en una última petición antes de morir, así que sabía que la adaptación se iba a llevar con mucho cuidado y cariño”, nos dice, con la satisfacción de entrar en un proyecto, añade, en el que todo el mundo está comprometido con la historia.

UÉ HACE UN BUEN JEFE

Como decíamos, Hamm interpreta al ángel Gabriel, uno de los ‘mandamases’ del cielo, subordinado de Dios y prototipo de jefe insufrible. Ese que todos hemos tenido que soportar más de una vez en la vida. “Trabajé en muchos restaurantes y bares antes de consolidarme como actor, y en ellos tuve que soportar muchas veces ese tipo de jefe que te dice constantemente que lo estás haciendo todo mal”, explica el actor, que asegura que no pensaba en nadie concreto. Supuestamente. “Claro, también he tenido buenos jefes que me han enseñado cómo hacer mejor las cosas, cómo aprender en lo que hago, pero siempre está ese cabrón que se interpone todo el rato en tu camino y en tu manera de trabajar, esa persona que quiere imponer su modo de ver el mundo”, cuenta, y apunta que a que los héroes de ‘Good Omens’, Aziraphale (Michael Sheen) y Crowley (David Tennant) tienen que convivir respectivamente con ese tipo de jefe.

Gabriel es, por supuesto, el jefe del ángel interpretado por Sheen, que busca la guerra con el infierno solo para sus intereses personales. “Está tan equivocado y tan desinformado sobre los acontecimientos reales que ocurren en la Tierra … Es genial el retrato que Neil hace del jefe estúpido, ese que no lo pilla y que no se deja aconsejar por las personas que tiene a su alrededor, aunque está más que claro que no tiene razón”, describe Hamm sobre su personaje, que, a pesar de no aparecer en la novela original, encaja a la perfección en la historia. Y el actor no tenía ninguna duda de ello. “No tenía nada de qué preocuparme, porque sabía que Neil estaba detrás del proyecto, y me consta que él y Terry tenían toda una historia creada para este personaje, solo que nunca llegaron a usarla”, recuerda, y constata que su Gabriel “estuvo siempre en buenas manos”.

MISIÓN: SUBVERTIR VIEJOS ESTEREOTIPOS

Tras presenciar los últimos años en la carrera de Jon Hamm, está claro que no quiere ir sobre seguro. La serie ‘Mad Men’ le lanzó al estrellato como el perfecto galán de traje caro, mirada intensa y un Old Fashioned siempre en la mano. Sin embargo, no es esa la imagen que está dispuesto a explotar. O, al menos, no está dispuesto a tomársela demasiado en serio. “Oh, es muy duro ser un hombre hetero, blanco, rico… ¡Oh! Lo peor, pobre de mí”, se lamenta con un nivel de sarcasmo que espantaría a Sheldon Cooper. “No, obviamente soy un ser humano increíblemente privilegiado en este planeta, lo entiendo y lo acepto, pero junto con ello viene toda una serie de expectativas sobre cómo tienes que ser o en mi caso qué personajes tengo que interpretar, y eso no es así”, defiende. “Somos humanos, tenemos nuestras complejidades y absurdeces, y por eso me encanta interpretar papeles que desafían esa visión”, continúa el actor, que cita su papel en ’30 Rock’ como ejemplo. “Tina Fey lo hizo perfecto para mí en esa serie, tener la posibilidad de subvertirlo todo”, afirma.

Hay mucho de eso también en el Gabriel de ‘Good Omens’: un hombre que es literalmente la perfección, alguien que no puede estar equivocado, y, sin embargo, dice Hamm, no podría estarlo más. “Su actitud es la del: déjame que te lo explique todo porque no eres yo, y por eso no puedes saber lo que está pasando… Es un punto de partida increíblemente tóxico y extraño para cualquier tipo de sensibilidad, cuando alguien te quiere explicar algo en lo que quizás tú sabes más”, explica, acordándose del popular término del ‘mansplaining’. Está claro que Hamm no quiere ser el héroe blanco hetero de Hollywood. Y si eso es lo único que le dejan ser (“he interpretado muchos guapos idiotas”, se queja), al menos lo hará cuestionando su esencia. Y, de paso, burlándose de todo y todos por el camino.

Fuente: Fotogramas.es

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