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Netflix tiene un problema: cada vez depende más de su contenido original

La plataforma cuenta ya con más de 1.000 productos ‘originales’ entre películas, series, programas y documentales. Pero el mayor número de títulos ha disparado su gasto y, como es lógico, los productos que no tienen una calidad destacable.

Los implicados en la guerra por el contenido en streaming que se avecina ya están velando armas, incluido quien hasta ahora había sido el rey solitario en la montaña: Netflix, plataforma que este mes ha cancelado su serie original The OA sin mayor explicación.

Se prevé que entre 2019 y 2020 el mundo de las plataformas bajo suscripción quede configurado hacia la era que se avecina, con muchos nuevos actores y una competencia cada vez más estrecha por cada suscriptor. A servicios actuales como Netflix, Amazon Prime Video o HBO se sumarán Apple TV+ o Disney+, además de nombres locales como ha sido el caso de Movistar Lite en España.

Los Originales de Netflix: mucho dinero invertido a la espera de la rentabilidad

Parece claro que cada plataforma cuenta con sus ventajas e inconvenientes, y los de Netflix pasan por ser la marca más reconocible y asentada (casi 150 millones de suscriptores en todo el mundo), pero su punto flaco es precisamente que muchos de los títulos de su catálogo pueden desaparecer cuando otros servicios nuevos los reclamen.
Netflix está lanzando unos 30 productos propios al mes

Ante esto, Netflix ya lleva muchos años apostando por engrosar cada vez la lista de su contenido propio con sus llamados ‘Originals’, producciones que o bien compra para distribuir en exclusiva en todo el mundo (como por ejemplo You) o en ciertas zonas (Star Trek: Discovery en Europa, por ejemplo), o que bien recupera para desarrollar más temporadas (La Casa de Papel) o que producen ellos mismo al 100% (Stranger Things y un largo etcétera).

Para hacerse una idea, y según la propia lista que publica la plataforma, el número de estas producciones originales incluyendo temporadas de series, películas, documentales o programas ha pasado de 850 en diciembre del año pasado a 1.080 en la actualidad. Esto quiere decir que de media Netflix estrena cada mes entre 30 y 40 producciones originales.

Crear y mantener series de este tipo, por supuesto, no es barato. Según las cuentas de Netflix, la plataforma ha pasado de invertir 8.000 millones de dólares al año en estas producciones propias a más de 13.000 en 2018, y su previsión es que este año esa partida se cierre con unos 15.000 millones. Hay que tener en cuenta el coste de estas producciones. Por citar algunas de sus series de cabecera, Netflix empleó 4 millones por episodio de Orange is the new black, 4,5 millones por episodio de House of cards, el que fue su primer gran ‘original’ de relumbrón, y hasta 8 millones por episodio de Stranger Things en esta última temporada. ¿Pero es rentable? Pues lo cierto es que Netflix espera que lo sea, pero a futuro, y eso puede ser un problema que acabe dejando por el camino otros títulos como parece que ha pasado con The OA u ocurrió ya con Sense8.
Netflix invierte beneficios y vive de la financiación

Según la última la carta a sus accionistas, donde la plataforma daba cuenta de cómo había ido el segundo trimestre de este año, había tanto motivos como para pensar en su vitalidad como para preocuparse.

Netflix había perdido por primera vez usuarios en Estados Unidos, un efecto provocado seguramente por la llegada de nuevas plataformas que ya han desembarcado allí. En total, unas 126.000 cuentas se habían dado de baja en el país de las barras y estrellas, nada que no pudiera remediar los 2,7 millones de usuarios que ganó a nivel mundial. Es decir, sigue creciendo.

Sin embargo, en su carta achacaba parte de este apalancamiento a la menor fuerza de estrenos del trimestre -y es cierto que la llegada de Stranger Things les vuelva a poner arriba cuando presenten los próximos resultados- pero además reconocía que ahora mismo sus inversiones en contenido propio están siendo bastante importantes.

Si bien Netflix muestra ganancias en su balance general, la compañía tiene que pedir prestado dinero para financiar muchos de sus crecientes gastos de contenido. Y sobre todo en lo que se refiere a invertir en sus series ‘originales’, que ha reconocido que requieren más pagos por adelantado que pagar por la compra de series producidas por otros.

En total Netflix empleó un efectivo neto 544 millones de dólares solo en estos tres meses, 26 más que en la misma época de hace un año, y reconocía que esperaban un flujo de caja libre (el dinero líquido disponible tras inversiones y gastos) de -3.500 millones en 2019. Es decir, números rojos ‘temporales’ hasta seguir logrando liquidez por rondas de financiación. Sin ir más lejos, 2.100 millones en la última que celebraron. “El plan sigue siendo utilizar deuda de alto rendimiento para financiar nuestras inversiones de contenido como lo hicimos en abril”, explicaban en la nota a los accionistas, cuyo valor en bolsa ha caída ligeramente desde entonces.
Pero está obligada a crear cada vez más contenido (incluyendo el que no es tan bueno)

No cabe duda sin embargo de que el plan de seguir tirando de inversiones para crear su propio contenido es prácticamente lo único que puede hacer Netflix, teniendo en cuenta que la llegada de nuevas plataformas le va a privar de muchos de sus títulos externos. Esto es algo que la plataforma también formulaba en su carta, donde además aseguraban que descartaban incluir algún tipo de anuncio en sus series para generar ingresos alternativos:

“Durante los próximos 12 meses, Disney, Apple, WarnerMedia, NBCU y otros se unirán a Hulu, Amazon, BBC, Hotstar, YouTube, Netflix y muchos otros para ofrecer entretenimiento en streaming. La competencia por ganar tiempo de los consumidores es feroz para todas las empresas y excelente para los consumidores […] Nosotros, como HBO, estamos publicitando gratis. Eso sigue siendo una parte profunda de nuestra propuesta de marca; cuando lees especulando que nos estamos moviendo para vender publicidad, tenga la seguridad de que esto es falso. Creemos que lo haremos tener un negocio más valioso a largo plazo al no competir por los ingresos publicitarios y en su lugar totalmente centrado en competir por la satisfacción del espectador”, rezaba el resumen de resultados.

¿Pero hasta qué punto la cantidad de contenido propio ha redundado también en una peor calidad? No cabe duda de que hay grandes series y propuestas en Netflix, pero es imposible que el mayor número de títulos también provoque ciertos contenidos que no son, por así decirlo, ‘grandes películas’.

El sistema de valoración de Netflix, completamente opaco, no permite dilucidar qué títulos han sido peor valorados por sus suscriptores, pero desde 2017, momento en que Netflix inició una apuesta muy severa por los títulos propios, y en especial muchos ligados a ciencia-ficción, no cabe duda de que ahora en Netflix también puedes encontrar películas malas hechas por Netflix. Solo hay que echar un vistazo a TAU, Bright o Máquina de Guerra, películas que pasaron sin pena ni gloria y que se acabaron llevando las primeras críticas malas de Netlix como productora, que no obstante en 2018 se convirtió en la primera red en 17 años en destronar a HBO en las nominaciones a los Emmy.

Fuente: Fotogramas.es

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